En este espacio se construyen objetos para responder preguntas. El prototipo no es el resultado final, es el medio para entender, validar y mejorar.
Prototipar no es fabricar piezas.
Es construir artefactos con un propósito claro: responder una pregunta técnica, validar una idea o evidenciar un fenómeno.
Cada prototipo existe porque hay algo que se quiere entender, no solo porque algo se puede fabricar.
Se define una pregunta o problema concreto.
Se establece una idea inicial que será puesta a prueba.
Se traduce la idea en un objeto: geometría, materiales y proceso.
Se fabrica el prototipo, enfrentando decisiones reales.
Se observa, mide o interactúa con el sistema.
Se obtiene un resultado tangible.
Se ajusta el diseño con base en lo aprendido.
El laboratorio es el espacio donde las ideas aún no terminan de ser, pero ya pueden probarse. Aquí los proyectos no aparecen como piezas cerradas, sino como etapas visibles de una búsqueda técnica en desarrollo.
Los prototipos se desarrollan mediante la integración de distintas tecnologías:
Corte láser, router CNC e impresión 3D. Cada herramienta se utiliza no por disponibilidad, sino por pertinencia.
El resultado no es solo un objeto.
Es evidencia: comportamiento, medición, interacción.
Un prototipo permite entender, validar y mejorar.
Volver al inicio